HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy con Kavka, jugando los exilios de tus epístolas pegadas a la pared de un jazz en cuarentena, cuando el coñac subía el desconsuelo de tus intrumentos musicales... y la hambruna desfallecía el espejo de manos en los que sujetaste a nuestros arlequines separados del zorro final que maquinaba la sal del cielo sobre tus objetos derruidos.
Son muchas distancias.
Y también a veces hemos apuñalado la despedida, para no andar quitándole la ropa a las estatuas. Para no andar empujando los ataudes por el metro. Y a veces en lugar del perdón y el amor.. elegimos la memoria de las rosas, la frontera del etanol y el vete a la mierda... los autobuses en llamas recogerán el siguiente verso.

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