HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy contenta porque el perro está muy sano.. cada día tiene más fuerza, más hambre, más vehemencia y sus ladridos suben otra montaña. En quince días se pondrá la segunda vacuna.. y ya podré sacarlo... y juntarlo con Hierro. 
Hoy voy a cambiar la habitación, voy a dormir arriba. Necesito hacer un rito con el cotidiano. Sobretodo con el silencio. Con la reproducción de la sal y del corazón de los espantapájaros cuando todo sea desierto.
He estado muy perdida... en estos meses... con esos delirios del alcohol y del sótano de la cucaracha de Kafka comiendo paredes desde el sacrificio de un romanticismo en celo y con ganas de matar. Mientras tus ojos enterraban las azaleas y la distancia vomitaba un camino extinto que ataba sobre tus labios la helada que aquí atormentaba a mis marchados. 
Me dedicaré con cada gota de mi sangre.. a hablar con los olmos y poder comprenderlos. A desconectar de los ruidos del sistema cívico, de sus antenas, del pronombre ahorcado en el fondo de mis ojos resonando en sus labios la muerte. 
No puedo permitirme abandonar al ser y a la nada.. en el ruido compulsivo de la evasión. 
Voy a empezar a escribir la historia de Molot. A levantar la fortaleza del corazón de las tortugas. 
Tengo que aprovechar la soledad como una semilla, como una transformación. Tengo que tirotearme a la madreselva y sus carcajadas de escarcha en el eco de la caliza cuando el salitre impulsa los nombres deconstruidos.
No puedo estar todo el tiempo pegada al ordenador. La escritura debe ocurrir también cuando no escribo. Todo está aquí para impulsar el latido del océano. Siempre estuvo aquí. Aunque yo no lo vea, aunque me pierda en tormentos, está aquí. Evocarlo, buscarlo, es una marena de que se acerque. De que se deje amar. Cambiar la inercia de la ausencia y de la perdición... implica la Conciencia y después la avalancha. Al principio cuesta, como si no se avanzara. Pero invisiblemente el movimiento va cambiando. Es una carrera de fondo, aunque a veces se vuelva una explosión de vida.
Tengo que cuidar de mi casa con artesanía... con salvia y fotosíntesis en mis dedos.  Tengo que cuidar de mi cuerpo, y eso nunca lo hice. Pero tengo que hacerlo, bailar la vida y no el puto canto yonqui del infierno.
He puesto una manta cubriendo la TV... Y no la he tirado a tomar por el culo... porque no es mía. Pero he llamado a X. y le he hablado de mi necesidad de absoluta soledad y de que no viniera en un largo tiempo.. 
Todo lo que llegue a mi mente, manipula a mi ser. Y yo a veces tengo monólogos interiores de protozoos, de obsesiones, de fantasías, de ruido, de porquería. Tengo que hacer que mi pensamiento y mi alma, estén conectados cada segundo con el candor. Y para eso es indispensable hacer las paces con el vacío. Saber ser también una piedra, un fruto caido, un río de ausencia. 
Es indispensable no intoxicarme por nada del civismo. La sociedad de la TV, los videojuegos, los centros comerciales y las relaciones sociales y sus telenovelas, son un veneno para la libertad, y para el Ser. 
He vivido sometida al estrés, y la invasión de los mundos de mi familia... y eso me hacía ser alcohólica, caótica e indigente, abandonada, compulsiva, y mantener múltiple identidad... extremizar los yoes de mi escritura, y emerger un yo-exterior y sociable, bastante tarado y divergente. 
Ahora necesito que mi sociabilidad sea exclusivamente el corazón de mi perro. Y dedicarme a buscar el fulgor, como si fuera una batalla, estar completamente al acecho y alerta de cada segundo extraordinario que ofrece la vida.
Ya no puedo permitirme mantener esa multitud como escapatoria y pretexto. No puedo vivir con doble cara, porque me estaba haciendo una jodida cínica... y me estaba perturbando.

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