HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy en el pueblo otra vez. El perro cada vez es más listo y más vehemente. Se avalancha hacia el descubrir con la selva en sus patas, ya lo he sacado algunas veces a la calle, va olisqueándolo todo como si su hocico fuera el tacto de la lluvia y de los guijarros, el corazón de la montaña y la madre de los olvidos. Estoy contenta porque él y Hierro, juegan y se reconocen. Aunque a veces se enredan en juegos belicosos y temo que haya algún accidente.  Hoy el gato le hizo gemir y le lanzó varios zarpazos hacia la cara, aunque también lo acompañó y se le puso panza arriba y se corretearon juntos. Hierro es un gato fascinante y perruno. Pero Kavka a veces lo molesta y Hierro siempre araña a quien sea cuando le molestan.
El pueblo huele a tomillo y a caliza nevada. La casa es mucho más fría que la otra.. en la otra no hay calefacción pero yo andaba en mangas de camisa, aquí es necesario el abrigo, los guantes, y calcetines gordos. Recuerdo que mi abuelo paterno en la casa del pueblo dormía con un pasamontañas.
El patio estaba muy hermoso con las hojas descompuesta de los árboles, me gusta ese mullido y no las quiero barrer, además creo que favorecen la humedad para que las hierbas rompan el cemento.. quiero que vuelve a crecer el verde y en muchas zonas ya lo ha hecho.
Le he traido restos de a los gatos callejeros.. He abierto las ventanas, he subido los plomos, he dado la llave del agua y he cerrado los grifos, los dejamos abiertos con el agua cortada para que no revienten las tuberías.
Soy feliz de ver las montañas. Aunque la idea de una tierra es sólo una metáfora en la lágrima de una sirena. No lo fui entre tus brazos, no lo fui contigo sobre la mies, ni sin ti durante los siglos de esa noche. Cuajan las flores de diciembre libros plegados en el canto de las urracas y te quiero tanto sin tenerte, sin poder nombrarte, que a veces vale la vida y la belleza.

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