HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estuve aquí unos  20 días, ya pálida de la prevaricación del aislamiento y los abrazos de las moscas cuando la flota se ha hundido y encima de los remolinos nos tragamos las margaritas y el humus y somos alas.
Pero estuve dos días fuera y hoy la soledad, es rara, amarillenta de papeles desteñidos en tus botellas de coñac. Y el frío. Y el hueco de ese amor derramado en mi escritorio.
Hoy tengo que volver a hacer sitio a la nada. Y al vino en ese tango. Y a tu muerte, entre las muertes, sin espinar la rosa, sin matar el ocaso con la fiebre de los barcos.

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