HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Fumo demasiado. Porque tengo la sed de una guitarra eléctrica en los brazos de la nada removiéndome en los girones de una balacea y un beso de grajos.
Ahora hay un silencio enamorado y distante que salpica entre tus pianos los besos de la noche cerrada debajo de tus campos de cultivo. Acuchillándome la prisa de la ayahuaska por poseerte desposeido con la transparencia del cierzo en los golpes de los verbos sobre las paredes que escribieron nuestros nombres atados a los perros y a las brechas.
Con la guerra frío del pronombre desahuaciado de tu ausencia entrando como un elefante en la cacharrería de mi vicio y mi obsesión de luna. Para robarle a tu sepulto la mueca en la que asir mi beso de tramontana y desaparición. Para robarte a tu herida mi culpa.. y devolverla a la arista de los payasos borrachos tiroteando los tejados a la festividad de lo marginado, con tus lágrimas como el alcohol. Para robar de la indiferencia de tus almanaques una cuerda de flores que tirarle a mi suicida parra que se vaya con los peces a tocar ese piano del cielo consumido.

1 comentario:

  1. Parecemos locomotoras sedientas de horizonte, lanzando humaredas, jalando vagones de viento...

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