HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha salido el sol en la montaña.. la escarcha empieza a brillar al tornar en rocío. La montaña extiende las líneas de tu mano en la tristeza de mi madera desvencijada en los instrumentos musicales de tu carcoma. Me iré dentro de un rato.. de estos paisajes, de los fantasmas de la casa, del reclamo del abandono y de la ruina, hacia otro quizás envolvente y entrópico, de un nombre imposible en la mar.
Vamos sin embrague ni frenos hacia el incendio de un poema de nadie. 
Con mil despedidas sangrando los ojos. Cien faros de la ausencia tiñendo tu ron de bailes amorfos del desierto y de las hachas.
Con la desesperación y el paraiso abierto en canal en el pecho. Rozando el todo y la nada.
Con un amor eterno custodiado por su asesinato, manchando el cielo de acuarelas de tempestad y de fin.
Todo el rato encima de la hoguera. Con la cabeza volada por los aires en el beso del ortigal y de los venados. En la soledad de los árboles. En el sueño pirómano. Y el ansia del naufragio como el canto de una madre en el precipicio de un sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario