HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay escarcha dentro de la galería en los cristales, el hielo forma fíguras fractálicas de la eternidad mutante del agua.
Hay un silencio que balancea el olvido... en la melancolía de tu beso de absenta sobre el barracón. En el moho de tu diario bajo la sombra de la campesina, cuando los pájaros perforaban los sentimientos con ese cielo en fuga que persiguió lo inasible de esa mirada en el soliloquio del maíz.
Despierto dentro del fuera de campo de tu belleza en la arista.
El poema ya no es el poema. Hay demasiados tachones entre tus dedos bordeando mis ausencias, hechizando los libros descatalogados donde la pared roe el cerebro de la muñeca y harta del tictac envuelves cadáveres de amapola en la herida del cielo desangrándose sobre la anchura de tu vacío.

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