HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay un día hermoso y despoblado. Abrazado por el humo del erupto de los negrillos... abriendo los cantos de los gorriones donde volvemos a tener todas las soledades del amor ultraterráqueo en la punta de una lanza que nunca ha tomado nada para sí, ni se lo ha dado a la literatura. 
Todo fue una metáfora en peligro de extinción, esos cuerpos que nos hicieron gozar y sangrar la vehemencia y el infinito, fueron pasajes exclamativos del teatro y del sepelio. No puedo aproximarme a ningún hombre, sino es con un baile de títeres yonkis fadando la abrasión de la lírica y del espanto enamorado. Juegos de interés de los que no codician nada. Juegos de éxtasis y de infidelidad a la metafísica y al cielo. Juegos de chimpancés y de cucarachas.
Somos ya muy viejas para tomarnos en serio la historia de otro o la nuestra, su vida y la vida del viento y de los pozos. Somos ancianas paleolíticas buscando el orgasmo de los neandertales.

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