HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay un pajarito con la tripa medio amarilla medio verde pistacho.. en las ramas desnudas y congeladas del peral, dentro de la helada, como una gota de fuego surcando las distancias. 
Estoy muy lejos. En la sombra de poemas inconclusos e insaciables.. que derraman tu rostro de pigmento de hollín donde los jabalíes taladran la soledad de las piedras. Me invernalizo al crujir de los suelos hacia la copa de los chopos cuando tu cáliz se muere de sed en mi corazón. Y ese abismo nos pone una pistola en la cabeza y señala con todos los mares la bala que ya tiene nuestro nombre.. en la sonrisa de los ciervos como un golpe de luna llena. Sé que estoy en la deriva. He estado tan preocupada del Imposible, que acá en la tierra sólo soy un accidente vagabundo, un collage de la tercera botella de vino, y el puño rompiendo una sepultura. Con un agujero volcánico, volviendo a aquél amor a hacer la taxidermia de los copos de nieve en los abrazos rotos del viento cuando sólo quiere amarte. Tengo 30 años y a veces noto que soy como una anciana que espera la próxima estación de la muerte. Que ya estoy a vuelta de todo, empujando sólo a la mar y a los delfines, las grietas de mi vida.

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