HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He escrito las primeras ocho líneas de Molot. Todavía sólo me está mostrando el espanto que lo separa de mí. El que ha hecho necesario que viniera a mí. 
Me perturbó lo que escribí.. por la capacidad de convicción que la atracción de su ausencia tenía sobre mis cuadernos quemados. Pero me excitó, me despertó la noche bajo los neumáticos quemados de un viaje a las entrañas de la locura y del martillo golpeando la frente de algún dios. Además su corazón de mimbre y de metal... le ofreció un sentido a mi náusea metafísica. Porque Molot no me conoce a mí... pero no puede escapar de mí.

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