HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado cambiando los muebles de la cocina.. todo se volvió extravagante, surrealista, con el jaleo y el perro y X.. Ahora estoy cansada de haber empujado la nevera, la vieja cocina de butano, la mesa. Mientras Kavka hacía un zafarrancho entre el cotidiano y parecía arder de felicidad. Ha quedado mucho más espacio. Y ha nacido un nuevo lugar que no llorará los crisantemos de la melancolía. 
Se oyen cantar los gallos y he abierto las ventanas. Hay una nueva esperanza entre la palidez y el salitre, el en desvestimiento, en la mueca de gorriones sobre las llamas y el monte empapado. Un murmuro de petricor y maleza. Una alegría despojada... vagabunda.. que canta sin preocuparse por legados ni planes. Es. Sólo es.

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