HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con el perro en la chopera a  la vera del río, con cientos de metros de prado, cubierto por la escarcha y el rocío... me arrepentí de no llevar la cámara porque la posición del sol del mediodía, extendía la sombra de las siluetas de los chopos en un contraste de tonos fascinante, y la escarcha y los marrones y verdes y amarillos y rojizos, convertía en una abrasión de belleza el paisaje.
Kavka hoy ha sido el día que más ha corrido. Porque cuando se entretenía fozando los agujeros de los topos o olisqueando, yo echaba a correr y me alejaba de él, y cuando se daba cuenta venía galopando hacia mí. Yo también echaba carreras en dirección contraria. Y cuando me alcanzaba se tiraba a mí como un placaje de estrella.
Ahora ha comido y está durmiendp. Lo he secado con una toalla porque vino empapado por la escarcha. Soy feliz cuando lo siento a él feliz y libre. Kavka me empuja a la vida. Cuando él no estaba me quedaba como el escarabajo de Kafka colgado del techo.
He sentido otra vez la belleza de ciertos lugares de éste pueblo. Alguna vez yo sólo iba a casa a dormir, y no todas las noches. Me sentía de aquí como los pájaros y el monte. Luego a los 18 o así, me desterré, estuve lejos unos años, y cuando volví, me sentí Franquestein, en guerra con la gente, suicidada de todo lo que alguna vez, me mezcló en sus bares y en sus fiestas, es la piscina municipal,, en los cantos de hachís compartido.. sólo salía con el Thor, también a los montes. Pero cuando el Thor murió, estuve un tiempo con alergia a salir de la casa. Hice aquí un agujero de árbol. Y ahora Kavka me devuelve a la naturaleza. A tomar esas calles como el cierzo y como la salvia, a ser otra vez en el valle y en el monte, a estar.

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