HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con Kavka en el camino del río... y me ha sido descubrir el pueblo en sus ojos, celebrar la luz de diciembre en su vehemencia, en el esparcimiento de su intemperie y su desapego.  Me he vuelto a sentir parte de aquí, al ir al lado del perro.  Además soy feliz al verlo feliz entre las hierbas y tierra. Sus zafarranchos, sus deseos de descubrirlo todo, el misterio de su espíritu que forma parte tan profundamente de la naturaleza, del allá.
Y ahora ésta rara hora, de tu duelo de tango y de bodegón, de palabra volatizada en el fruto del olvido, cuando ya se han despoblado todos esos lugares en el verbo de tus violines de sombra infundada en mi llanto de mandrágora del destierro. Un día no importará. No habrá reclamo de la bala ni del óxido en la desnutrición de ese recuerdo en el valle.

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