HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con Kavka por ahí, hasta que anocheció. Es un perro muy bueno. Va con el pico afilado, como el velamen de un barco. Como si ya fuera adulto. Va curioseándolo todo. Y de vez en cuando hay personas que le caen bien y se crotora hacia ellas. Persigue las hojas de los árboles. Y es una alegría que exista y que esté conmigo. Tengo muchas ganas de llevarlo conmigo a nadar a la mar.
Ahora me he abierto una cerveza. En algún lado suena una canción que usurpa tus ojos de la noche. Todo va bien, desordenado, abrupto, envejecido del ron y de los puertos que no nos dieron la razón.
Estamos a solas.. con la lencería de la luna y el cobalto. No negociamos con el tiempo ni con los hechos. Vamos a zapatazos de pólen y de vino, la grieta utópica de un amor descuaringajado en tu tango y en tu tumba.
Todo es leve.
Aquí no es navidad.
Vivimos los calendarios de los gorrines y de los perros.
La ficha lasciva del líquido del sol en el fusil de un valle.
De vez en cuando es la pólvora, las cartas con manchas de esperma, el clavel momificado de una balsa comprándote falsos recuerdos.

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