HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con Kavka.. corriendo por éstas callejuelas grises. Con pompas y luces de decadente navidad, al menos como vivo en las periferias no llega tando el hedor consumista. Pero todo es carretera y asfalto y en los parques hay carteles en que prohiben la entrada a los perros, aunque yo estuve en uno con Kavka.. para que pudiera correr a salvo de los coches.  No sé qué clase de gente cierra los parques por la noche, prohibe perros y multa si das de comer a las palomas, pero desde luego, su mundo no es mi mundo, ni el de los perros, ni el de los pájaros ni el de la vida.
Es una ciudad en la que bebes 200km de distancias de los ojos de los transeúntes. Aunque a veces hay excepciones que valen el vino y la vida. 
Me llamó la atención un niño que tenía miedo al perro, e iba hablando con su padre, tendría 8 años, se paró en seco cuando vio a Kavka y se tapó los oidos metiendo un dedo en cada uno, como si así estuviera a salvo de todo lo que pudiera herirle. Me hizo gracia eso, me pareció mágico. Pero me dio espanto que un niño tema a un cachorro de perro... porque la vida reconoce la vida... y qué adulterada infancia de asfalto y tv y videojuego habrá sido la suya y porqué el padre no lo animó a jugar con el perro para quitarle el miedo. Porque tal vez dentro de 10 años no tendrá armas para defenderse del verdadero enemigo que flota en el país y en los corredores de la muerte que levantan los poderosos. Porque entonces cuando se tape los oidos oirá un terrible silencio que no le dejará nunca más dormir.

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