HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en cien cabañas y cunetas de perro y de sol de armaduras en los dientes del Quijote, desde que me desperté a las 9 y no me ha dado tiempo a escribir. He estado enamorada,  con medio cuerpo en un cañón, desmembrado en el roer de las polillas sobre esas carreteras de fuego y bandoneón. Ahora he abierto unas cervezas. He quitado las legañas, al deshuese de la luna en la autopsia de tu melancolía de estaño y de pedrada. Tan muerto arrastras de mi voz en el suburbio. Tan mil veces muerto de mi vaso de vino.. donde el asfalto aulla la sangre de la desheredada.
Con la fiesta de los zorros dorando la pizarra y el cuchillo.
El hueco de mi vagina.... en la criminologia de tu verso, desnutriendo otra vez a la madre y a la ausencia. Aunque valgan tus vidas la piedra grapada en mi mano, sujetándome de los pinchos de Mercurio el amor de los desaparecidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario