HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en el monte con Kavka. Feliz. Al crotorar de la escarcha y las sombras y luces de la mutación del agua hechizando las cromáticas de la naturaleza. Hemos corrido y peleado. Kavka se ha empapado. Al llegar a casa lo sequé con una  toalla y comió y ahora descansa. Había una belleza salvaje, detenida en la escarcha como ave peregrina momificada en el antitiempo. Una danza del silencio en lo negro de los chopos. En los fractales del hielo. Como si allí estuviera la eternidad y el fin.Todo el universo. Con una verdad que llegaba como una piedra caida en el mito de la caverna. Como una equivocación enamorada. Y para acceder al conocimiento era preciso renunciar a él. Abandonarlo. Y la respuesta era lo sutil de la ausencia, el alarido del silencio.








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