HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado fregando la casa.. estaba desmantelada... He abierto las ventanas.... Ya no tengo frío.. me puso otra chaqueta encima de la chaqueta y al corretear con la fregona.. se fue el invierno en tu tostado piano de los cementerios de recuerdos que aullan el doblar de jazz cuando tu casa es una jauría y no hay sitio para nadie.  Vamos con la soledad entre tambores y esqueletos de mariposa. A veces es dulce y vehemente de la erótica de los mirlos entre la nieve y el lago. A veces duele como el golpe seco de la voz en las grietas perdiéndose donde pierdes todos los papeles.. cuando la mano ansia la caricia de otra mano y los guijarros escupen los iceberg del soliloquio del hoyo. Otras veces leves junto a los grillos y los topos danzan las sombras enamoradas de los cráteres de la luna sin que ninguna ausencia entorpezca en los verbos la violencia del mar.

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