HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con el perro. Ahora suena una especie de tango, bebo una cerveza, presiento la noche acorralar una voz seca que alguna vez estuvo empapada de tu cuerpo. Es muy extraño el mundo sin ti, sin ti, miles de kilómetros y de relojes, de azulejos con el vapor de una sopa y dientes de escarcha sobre las flores, sin ti, cada mañana violentando los títeres de esparto y de vino, echando a un horizonte que no nos corresponde el verso y el grito, la maza y las espuelas del aurora cuando tus naipes en llamas caen entre dos tejados febriles de los pájaros momificados de la ausencia...  que sobre tu cabeza chupan de mis páginas el lugar del muerto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario