HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con Kavka a los aullidos de los lobos. Y él ponía su cabeza de lado.. como si estuviera sonando un piano de la Atlántida y luego se avalanchaba y saltaba y emitía unos ladridos que parecían querer imitar al lobo.
He abierto las ventanas. Aunque la casa no tiene calefacción, no es fría. Acá puedo estar sin abrigo, sin guantes. El frío del pueblo es mucho más salvaje. Además la casa del pueblo radiografía dentro la helada... se congela el vapor en las ventanas y tengo que poner cuatro mantas para dormir. Aquí con dos es suficiente.
Ha comenzado retardada la metáfora de tu melancolía. El pisapapeles de tus salones desflorados en el canto de las ruinas que abraza a esos pájaros insomnes y taciturnos, colgados de tu lengua, como armónica del infinito y de la dama del más allá, con pértigas y cuchillos besados por el fondo de la mar, cuando en tu casa la pobreza dora la descendencia de los lirios.

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