HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado a la vera del río.. en una chopera, llena de musgo y líquenes, las hojas descompuestas, conservando la humedad y protegiendo la vida... La escarcha que no derritió el sol. El canto de la vida. El murmuro del río, el amor del invierno. Instantes de felicidad, de encuentro sin obra, sin camino. Una mística de lo que gime la naturaleza. Y la alegría compartida con el perro. Estaba como pato en el agua, como dinamita en el ayuntamiento, como vino en tu nostalgia. Corriendo, fozando los agujeros de los topos, peleándose con las zarzas, se llenó de tierra, me llenó de tierra. Creo que al final eso es la felicidad. Allí me sentí verdaderamente llena. La belleza de los chopos me hizo pértiga en algún derribo y levantó todo en el viento. La pureza de la mirada del perro ante la naturaleza que vive salvaje en su espíritu.
El perro me ha devuelto el canto de la intemperie. Ese perfume de mi infancia, cuando era tan feliz lejos de casa, cuando me causaba fascinación las hierbas y las rocas, las montañas y las sendas del sol de invierno vertical al lado del Fauno.
Estamos destruyendo la naturaleza, pero ella nos destruirá antes a nosotros, ella se regenerará, curará las heridas que le provocó el capitalismo aunque tenga que exterminar a la humanidad, la civilización del consumismo y la gula del capital, es muerte y morirá, no está en armonía con la vida, ni con la dignidad. Mientras cada vez hay más animales y plantas en peligro de extinción y se reducen los peces en la mar, los ciervos y jabalíes y truchas, los osos y los lobos, los urogayos, los puercoespín, las mariposas, las salamandras y libélulas,  mientras se arranca el verde y los bosques y se pone hormigón y se prostituye en la propiedad de alguien, cada vez está más cerca el fin del civismo. Los bailes de los indios americanos cantan el peyote contra los que han venido a destruir la  vida. La venganza contra el hombre blanco, vendrá, y la lleva escrita en su ansia de poder y de dinero, son los tuétanos del capitalismo, los que acabarán con el capitalismo, la más fulminante bala la llevan ellos en sus almas decadentes y usureras, carniceras y oscuras. Ya apunta a sus cabezas. La vida quedará. Aunque para ello tenga que desaparecer todo lo humano.

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