HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He hablado con mi madre por teléfono y le he dicho que lo del ojo igual es que me picó una araña. Y me dijo que a lo mejor me había mordido una rata y que tenía que mirar a ver si tenía mordeduras por el resto del cuerpo. Su irracionalidad siempre es sorprendente. El alzar del absurdo y de la antilógica siempre ha formado parte de mi familia materna. Con la alegría de los ornitorrincos y la ternura de los jabalíes. Con los cuentos que atemorizaban a Caperucita en los caminos retorcidos de esa piedra de hachís rompiendo los cristales.

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