HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He hecho una pintura sólo en negro de cuatro rostros que surgían del mismo cuello. He estado silenciosa, enamorada de algún hoyo enardecido por el vacío de tus bolsillos en las cuentas que borra la mar. Hoy no será el poema. Es pigmento de balcones en un golpe de mirlos que ahuyenta tu mirada. Es la perdición dejándose amar por el hueco, dándose a las babas de caracol asaltando selvas donde nunca volverán las palabras. Es caer hasta el dolor de las mariposas donde no quedó ningún superviviente. Mientras el olor de madera quemada lo aleja todo. Dentro de un rato iré al monte con el perro. Hoy no es la palabra, no es nada material, no es la comunicación, ni ningún amor.  Es un lugar mucho más primitivo.

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