HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a buscar por la cochera, un arnés que alguna vez perteneció al Thor.  Y no lo encontré. Me subí al carro y revolví por las mochilas que cuelgan del techo. Encontré una correa hecha con una fuerte cuerda de escalada. Encontré un crucifijo medio roto, metido en un viejo cajón que alguna vez fue de algún armario. Había un chubasquero y un pantalón de lluvia, todo amarillo, como los que usan los pescadores. Había objetos del abuelo... tan caidos, tan agonizantes de tierras que ya nunca podrán acogerlos. Había una bicicleta y una moto de cross. Latas de galleta que guardaban hilos y botones. Libros de estudios de hace 100años. Y otros mil y un objetos, como fotografías rotas, de historias que naufragaron y que duele recordar.

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