HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a comprar, pan, unas cervezas y una caja de cerillas. Había un punzante frío, bajo cero.. parecía que el asfalto tenía un DIU de marte, un ronquido de fechas desaparecidas. Y sentí algo muy bello al ver una montaña cubierta de niebla en la que penetraban ya los rayos del sol. Y los grumos de las pinturas de esas añejas estampas de los puertos cuando te amaba, expulsaban animalarios que recogían mis papeles cansados en los pechos de las criaturas de paja. 
Todo parecía restallarse en el cáliz del silente embriagando curvas retorcidas de vuelos oblicuos que tu escritorio mecía en moradas de las que fui desterrada por el etanol de tu cubismo.

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