HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a comprar pan y cervezas. Y de paso pasé por la farmacia y compré un colirio para el ojo. Tenía todavía cervezas, ya no bebo tantas como antes.. pero me gusta por si acaso quiebra un blues en el hueco que golpea el fondo de los verbos tener un subterfugio de calles que se marchan.
Hoy vi al pueblo bello... besado de la helada, despoblado de alguna intermitencia de versos acostillados en las garzas. Todo el silencio y su apertura para mi pequeña canción de las ruinas. Para lo proscrito de unas brasas hacia los labios del pecado, contigo todas esas curvas desvirtuadas del umbral y de lo que se termina. Ansiosas de lo suspensivo que en la boca de lo distante ama algo que no existió y que fue lo más cercano al haber tenido.

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