HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a comprar una barra de pan y tres cervezas. Hay un sol muy bello de diciembre.. y por las noches el cielo estrellado golpea heladas y libros descatalogados en tu alma advenediza, aterrada de mi silencio. He traido unas cajas de cartón para que el perro cague sobre ellas.  He abrazado a los gatos en la arista de mi espíritu... en el interrogatorio de casa desvencijada de tus recuerdos.
Amo tanto a Kavka. Aunque a veces me muerde el pircing de los labios. Lo pongo panza arriba y le muerdo la barriga. Él a veces se pone a saltar enloquecido y a zafarrancharse como si fuera a salir volando por los aires la tierra. Y yo recupero la alegría del primitivo animalario de la libertad, allá alguna vez con hachas neandertales hablando de tú a tú con la luna, amando como cortantes gotas de hielo lo extraordinario y desconocido, tocando tambores en el fuego... alzándose como mar embravecida.
Y aunque estemos solas y las estrellas quieran matarnos, seguiremos la música del Imposible, hasta que todas las bestias sean liberadas y rían junto a los recien nacidos el vértigo de la existencia.

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