HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a pasear con Kavka. Ha sido bonito ver cómo experimenta y descubre nuevas cosas y ya se avalancha y se picotea en los latidos de la vida. 
Yo estaba en algún pasado indefinido. Cerrado en tus ojos, perpendicular a ese este del diciembre que golpea tu vaso de vino cuando ahí enfrente se cierran las persianas. Yo estaba muy lejos de tu nostalgia, con el corazón quemado en ese tejado roto. Con las magulladuras de algo imposible tejiendo en tus patios las flores del ciprés.
Fue violento el bar donde los dos follamos esa primera negativa si la luna concedía demasiados favores.
Aún recuerdo los cerezos falleciéndome tu voz en cada poro.
Cuando aún las condicionales no hablaban de los ahogados en el Sena, ni lamentaban tanta vehemencia cosida a ese espejo roto.

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