HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy no sé qué viento congelado en el fondo de las palabras. Una violencia de materia inerte. Una profunda inmovilidad que me regurgita flores mohosas a los labios de tu copa de vino. Un desasosiego, una destierro, un corte en las venas de la escritura. Como si todo se fuera.. y un sinsentido me ensangrentara la voz que huye. Algo que no es poético. Que se ha esnucado en los mástiles del exilio y llora fechas arrancadas en la hondura de tu noche. Y la soledad es densa y atormentada....  no recuerda qué voz dejaste apuñalada en el valle.

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