HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy todo volverá a irse.
Siempre se va.
No hay forma de atarlo en el corte de la muñeca.
No se deja masturbar cuando cantan muerte las paredes.
No da sus favores cuando te humillas por un credo.
No da la mano, cuando es la hora de los lobos.
Vamos, despojas, subidas a su esquela, cada vez que da un tictac la ruta desvalida.
Vamos, de puta casualidad, aprendiendo la lengua de las lombrices y el petricor.
Nos despedazamos y nos revivimos en nombre de la nada.
Siempre dando eses sobre el campanario de la niebla.
Con un poema de amor torturado en el chivo expiatorio del paraiso.
Con un perdón y un cuchillo que ya no quiere seguir tu juego.
En el asfalto.. como el ladrido de los perros del averno contagiando el baile de los payasos de las exequías de tu sangre en mis versos.

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