HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy voy a pintar algo, tengo que salir de la atracción del eter y la desobediencia de la persistente escritura.. y disfrutar otro contexto en el cuerpo de la sal y del requerimiento de esos pecios de canciones en el barracón y en el desguace. 
Mi vida ahora va hacia la intemperie con los perros y hacia la utopía de la ausencia desatándose en la mueca del caballo de madera... entre las oquedades del pasillo, empapando las hiedras donde tus muertos no me dejan encargos, ni yo les pido el fruto del desconocimiento, ni ato flores cortadas a una cuerda para robarte de abril un trozo del camino en el que apoyar mi sombra.
Todo es mucho más vagabundo, frágil de la cromática de los verdes... separado por la subordinación de un chubasco de etéreos mapas deconstruidos en la profundización de tu palabra borrada.
Y a veces voy a la conciencia y a veces al desguace, a la mar y los bosques, a la gravitación de la herida, la habitación oscura del teatro, o el amor abierto en canal sobre algo imposible, inasible, literario de la hondura de tu voz entre los finales y hachas.
Y me detengo... entre la obesesión de las palabras y el vacío enamorado que envía la vida. Cuando ya estamos de vuelta de mil historias que se sumergieron en tu bañera de alcohol y también jugaron a suicidar un mundo rodando los dados por tu tráquea incendida por cien siglos de sed con los ojos pegados al sol y el paso como guadañas en la sombra de los girasoles.

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