HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La cerveza... la sensualidad desabrigada de los caparazones de etanol. Todas las dudas sobre tus nudos de ahorcado vanguardista en el género y en la mala hierba.
Fuimos un terrible error ciabogando el tren cosido a balazos sobre el andén vacío. Con toda esa sangre menstruándome el principio de una carta que escribió el teléfono roto en mil pedazos dentro de la bañera pegándote mi  cobertura del infierno. Cuando salimos mirando el suelo como lluvia de guijarros en esa noche que deshicimos cuando los valles cortaban en la boca algo que nadie volvió a mencionar en el reflejo de los bares escupiendo la autocensura en esos moratones del cuerpo, escondidas dentro del agua, navegando contra la maldición que nos ayuda a avanzar.

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