HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La deshora de la calima, en el soplete de los abrazos de tu muñeco cuando la noche nos arranca los ojos y los inocula en la vía del antebrazo del robot que recibió las bofetadas de sala de cine cuando todos los besos eran robados y de cartón.
Repartir la duda con el viento. Son los necios y los capitalistas, son los burgueses y los oscuros e ineptos, los que tienen certezas. Son los enjaulados por su billetera y los cercos y señales que han puesto al camino, los que hablan de la verdad y le ponen su policía, su alarma de seguridad, su secta y sus seguidores.
Los que vienen desnudos como los perros y los pájaros, sólo conocen de las preguntas y de la humildad de la ceniza y del aire.

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