HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La escarcha se derrite.. el monte parece que está nevado donde está la sombra. La soledad me hace sitio para comer margaritas y cachos de nube. No hay prisa, no hay ningún sitio al que ir, que no arda ya en el corazón. Ningún objeto ni destino, al que rendir el sudor y la sombra. Porque todo es del viento.
Los chopos están tan bellos. Parece que ríen, el sol los golpea y sus troncos negros regurgitan una inmensidad.
El camino es el de los peces y de las memoria desoida de la sal brincando en las cicatrices del peyote un orificio que abre de costado a costado el vientre del vino en la soledad del ciprés bajo las cuerdas de tu petricor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario