HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La nieve ha desaparecido casi... sólo en lo alto de las montañas, algún tinte en los pinares. En los abrazos quemados de islas que no fueron para nosotros.
Mientras pego mis pupilas al agujero lingüístico de tu intemperie. Me briago de perros, de sombras de cartón y de ámbar. Sin reproches al tiempo ni a las palabras que cortan en las esquinas la soledad de los espigadores.
En la altura del absurdo. En el corazón bombardeado de tus ruinas bajo mi lapicero. Con cielos amotinados en la comisura de las despedidas. Pasiones sin destino derritiendo en mi valle, el espacio para tu nombre.

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