HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La resonancia viene al hueco evanescente de una soledad sobre la grupa.. galopando palabras de sal donde el cuerpo no haga ancla ni encaye la propiedad de un presidio. Acá, frente a las urracas y la caliza nevada.... con la pobreza del salitre, con su empuñe y su casa sobre las ruedas de un camino de vapor y tijereta, de salvia anochecida cuando tus párpados cerraron en las veredas el grito de los ciervos.
A veces dar un golpe en las ventanas. Irse con la luna llena, dejar a los fantasmas del yo y del tú entre sus espejos pacer la iconoclasia de la lumbre y de los circos. Y empapar de vides los cuadernos que como trenes descarrilados han bebido de las distancias, el instante exacto donde el verbo bifurcaba tus ojos de mi horizonte, mi pobreza del nombre de los álamos, el aullido y el puño, del palco derruido del teatro.

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