HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las acuarelas hacen agujeros en la guitarra de mi muñeco de nieve.
Fraguan naufragios en el cuchillo exiliado de tu amor.
Mi gota de sangre... entregada a tu cuerpo.... como barco de papel al Aqueronte, no sirvió para nada.. se desmenuzó de los peces extraviados varándose en el agujero negro. Sin empujar ni a la violencia ni al perdón ni a la memoria del poema ni del sepulto.
Fue como todo lo importante, deriva e indigencia. Mi talón de aquiles apuntalado de brazos y pies, en el beso negro de la mar.
Y hoy se ríe de ti y de mí.... el fondo del vaso de Diógenes. Y su oscuridad es nuestro repelente de esos moscardones del civismo y de la quimera.
Y hoy se sacan los pies de la tierra los cipreses y echan a andar sobre las aguas de tus ríos del olvido y del hambre.. y me llevan cadáver en sus brazos.. como se lleva, todo lo vivo.

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