HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llueve y parece que la lluvia entre en la casa, se cala en el hueso, en mi amarillento papel vomitado de la hiedra, el que nunca metí en ese sobre ni llegó a tu casa ni a ninguna tumba y tampoco se fue de allí.

Quería conservar una pureza, tal vez como chivo expiatorio de mis ruinas y del cielo que nunca me perteneció. Quería que tú hubieras sido aquél que siempre la luna conservara intacto en el alma de la nieve y de mis habitaciones vacías. Quería que el "nosotros" siguiera tocandoo el  violín, aunque la tormenta se llevara todo lo demás.
Pero no fue posible. No lo fue en mi piel, ni en la raja de mi espejo, no lo fue ni en el poema, ni en el horizonte. Tal vez sí en el delirio. Pero no pude dejarlo a mi lado.
Porque te convertiste en quimera y en literatura.
Porque era hiel tu ausencia prevaricada en el vals de mi whisky.
Porque era una milonga que no salvó a la rata de mi sótano, ni a mi sueño de Imposible. Porque no fuiste ni kamikaze, ni poeta, ni asesino, con mi agujero. Y la mar también quiso desaapaarecerte en mi alma.

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