HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me abro una cerveza y me doy a lo indeterminante que no malgastará tiempo ni saliva en hallar algún sentido para el desastre. Empieza a bajar la helada y esa mano asoma de tu sepulto desde mi pecho, da vueltas a las manecillas de los relojes del capitán garfio e invita a la música y a la alegre perdición de los sumidos por el caos y la batalla contra la ley de la gravedad con las mangas llenas de escombros y de ases que le robamos a los ladrones que quisieron hacer un huerto en la vagina y traer la propiedad de sus acobardados corazones extrañando la leche de su madre, monogámicos y monoteistas mientras las estrellas les meaban encima el humor negro de la nada.
Llegamos aquí para no volver.
Muy mal borracha tendría que estar para darte la razón... y abrirte mi mano como una puta semilla y ladrillos para levantar una morada.
Hoy canta el humo la anarquía del viento. Los perros celebran el fractal. Los muertos no se arrepienten de nada.
Nada me pueden quitar, porque lo mío nunca paró por aquí. Nada puedo perder porque estoy encima de la derrota dándole los restos a las ratas.

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