HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despertó el perro. Todavía estoy dormida. Soñaba algo con perros negros como Kavka... y luego algo raro de una persecución y sólo recuerdo un poco una escena donde un compañero había sacado los cables de la luz para electrificar a los que nos perseguían.
Hay escarcha por todo el valle. Busco las palabras. Todavía estoy en un lugar del subconsciente. Embriagada por las muecas del silencio y de esa oblicuidad de las zarzas en palabras de cartón y de pomelo. El día empieza ansioso de los brazos de mandrágora. Del retorno al poso del verso donde no quedan coartadas para proteger las contradicciones que osan los dos extremos de la ecuación en el mismo agujero del ojo.

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