HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despertó el perro. Está medio lloviendo. La montaña ronca la soledad de tu escritorio en la difamación del horizonte bajo las lágrimas de porcelana de esas habitaciones. Todo empieza herido de la semántica del olvido. Mezclan las distancias tus ojos donde la tinta ha defraudado todas las fechas.
He tenido que ir a buscar una zapatilla que se llevó Kavka.  Él se despierta lleno de vida al zafarrancho. Alguna vez yo también celebré el despertar con una pasión de ayahuaska, con la sensación de la plenitud y el misterio. Hoy todo es más cenizo. Escéptico de las vueltas alrededor del sol entre los pinchos de la grieta y tus secanas lágrimas de arcilla reseca en los pomos de las puertas que giraban 180º el aurora de una amnesia de whisky en tus corrales.
Hoy la fe es de los sapos y de los hoyos. La mística de los ateos ciabogando en la tormenta la flor y la canción, cuando debajo de tus pasos sangra el camino mis ausencias lascivadas en tus cuadernos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario