HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto contenta con el perro.. con la niebla que muerde la montaña, con la voz de los gorriones invernalizados donde tu olvido ocupa todas esas puertas que han anegado rostros de papel en la arista de los mecheros navegando los anacolutos de los siglos donde el camino es una jauría que busca la carne cruda de la luna en las cacerías de la nada.
Me sequé de tu cuerpo el dolor de la espada y enjuagué en el ocaso la propiedad de la herida bajo la aduana de tu sed y de tu alcohol, cuando partidas a la mitad las horas, mendigaban entre tu piel el hielo custodiador de la ausencia dentro de esos licores que hirieron de muerte al romanticismo bajo el ideal de los invictos.. y mi nombre en tu boca, era una guillotina y pólvora desahuciando de mi senda el cosido de las polillas de la anemia que bebían del lago el reflejo de las estrellas mientras el tiempo nos acusaba de haber sobrepasado todas las vaginas de su muerte.

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