HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto rodeada por ese humo absenta de los noctambularios. Con las persianas que desvían el mediodía en tu reguero de tinta. El perro avalancha su sol y ese líquido del horizonte de la selva, donde los ojos desnudos beben la atracción de un camino que flota sobre el perfume de los valles. Habla de esas playas del oeste cuando salía tan caro tener ojos y memoria.... y la papiroflexia se doblaba de fuego en el vacío de tus manos. Cuando ese cuaderno infiel recibía tus gritos en medio de la intemperie y los hollinaba donde la sal era la alucinación del umbral de los perdidos, dando vueltas a la llave de luna en el estómago de la ballena.

1 comentario:

  1. Este poema es como recrearse de horizontes en la eterna despedida de los noctámbulos...

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