HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto.. y era feliz en el sueño, porque caía mucha nieve y yo jugaba y me revivía. Cuando me desperté el perrito estaba tumbado a mi lado y empezó a jugar. Y me sentí despertar hacia algo vivo y bello. Luego hice un café y le di de comer al perro. Abrí las ventanas... y hay una fuerte helada sobre todo el valle. La soledad que recoge los cantos que extienden las muecas de los chopos y cuelgan pértiga de algo lejano.. deshumanizado del sentimiento en los barracones de hollín y urracas.
Hoy siento la obsesión de la paz de los indios y los juegos de amapola. Haber dejado un canto de vino tinto en todo lo que salió arrancado. Que sea la canción en las despedidas. Que sean los duendes en el luto. Que sea el amor... aunque apenas podamos asir un lugar para nosotras en el camino.
Yo siempre sentí la afinidad de un todo surrealista y enamorado, vehemente del delirio de luna y de absenta... en el incendio del amor. Antes de ese nihilismo zarrapastroso e infiel, mis relaciones de amor, fueron perturbantemente románticas y oligárquicas del opio. Ahora es el momento del desierto y la rosa de jericó. Pero creo que algo en mí, reserva un piano, para ese indefinido quién... que me sea la selva, la trinchera y todos los mundos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario