HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto... tuve una pesadilla en la madrugada.. había un asesino, un psicópata que tenía algo qué ver con un gato, él se manifestaba en el gato o no lo sé no recuerdo demasiado esa parte, yo le corté la cabeza al gato con un cuchillo. El cadáver del gato lo tiré al váter y era completamente negro. Pero luego se convirtió en mi gato Hierro.. y me puse muy triste, quise recuperar al gato. Y desperté aún con la angustia pero me alivié al saber que era un sueño.
Luego soñé con un exnovio... algo raro y turbio. Tal vez tenía que ver con ese gato.
Ahora empieza el día... aún mordido por el abstracto. Aún desolado por cierta rareza que inexplicable sacudió tus noches dentro del exilio.
El gato y perro juegan, se persiguen, se lamen, se enroscan. Es muy hermoso verles jugar.
Busco las palabras... busco la expresión que haya profundizado en la tierra removida de tu voz aunque sea muy tarde para todos.
El día comienza algo disperso. Todavía defraudado en palabras borradas sobre tu piel. Con todas esas distancias embargando una posibilidad que se escandaliza en tu vaso de vino derramado sobre lo que nunca hemos tenido ni del abismo ni de la ausencia.

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