HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto.. soñaba algo, en un lugar rodeado de brujos, yo cuidaba de un niño y él nadaba en la mar...  y algo ocurría y yo me bañaba y daba un salto profundo, en esa parte yo era una niña y estaba ahí mi madre.. pero luego yo era la que cuidaba de un niño al que pretendían matar..  para algún ritual de hechicería, eran cientos los brujos, todo el poblado en el que estábamos, en algún momento le dije, saldremos de aquí, y su hermano que había sido convencido por el poblado se unió a nosotros... y yo había conseguido unas drogas de esos brujos que al metérselos en la boca se quedaban completamente quietos, e íbamos avanzando inmovilizando a todos, pero vinieron unos visitantes que confundí con brujos y al metérselo en su boca, la hierba dejó de funcionar y luego me desperté.
Anoche hacía mucho frío. Estaba helando. Me desperté a las 4 de la mañana para buscar abrigo, me puse dos jerseys. Hoy pondré más mantas.
Ha salido el sol... la escarcha empieza a derretirse. Busco las palabras, todavía no pienso con claridad. Hay alguna tristeza que penetra los nombres perdidos de las rosas.

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