HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me despierto.. todo el valle está lleno de escarcha y de niebla... los tejados están helados... el hueco de tu mano penetra la intemperie y desciende la soledad de los nombres.
Hoy sobre las 4 de la mañana, soñaba que estaba nadando en la mar... y estaba muy brava y había resaca y luchábamos para que el agua no nos metiera para dentro, había espuma durante casi un kilómetro en la mar. Y había un lobo cachorro nadando conmigo, cuando salí a la orilla el lobo se había ahogado y yo lloraba desconsoladamente con el lobo en mis brazos. Era blanco y gris. Y luego me desperté, me dolía la regla y bajé abajo y fume un cigarrillo. 
Ahora estaba soñando otra cosa pero no logro recordarlo.
Me preocupa la tristeza, más que la tristeza, el cansancio. Una desesperanza ante el horizonte, un hueco inquisidor de historias borradas. Algo que me detiene a veces sobre una cicatriz de viento en los suelos desvencijados. Y me somete a un llanto sin lágrimas y sin verbo. Como si no se asocia en mi pensamiento ni en mi alma y es tragado por mi hueso y en lo más profundo emite una diatriba de la sinergia del vacío.

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