HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me echo un poco de vino... pongo esos tangos con letra de Cortázar.... los escuché tanto algún invierno en el que no dejó de llover en A Costa da Morte. Hoy estamos lejos de todo. Tal vez te dejé en el suspiro de la puerta la maza de una amargura y una negativa. Porque a veces no nos hacemos preguntas, dejamos de querer salvar el cielo y el motivo y ¡a la mierda! atruena en las ventanas un rumbo que ciaboga en tu botella y te dejo perderte por mis infiernos o por el infinito. No volveré a buscarte. No tengo ya esas palabras. Al levante acabó un poema desgraciado y empapamos las calles en la mirada errática de un cuchillo. Luego soplé por tu camisa y el vino se hizo de oficios en las flores que pasaban hambre.

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