HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

me las paso cazando el humo
 a ver si puedo devolverle lo suyo a las urracas
con un corazón alquilado derretido debajo de un lapicero
y un burdel en la sala de espera recordando ese tugurio donde matábamos el tiempo, el futuro y las neuronas

cuando no escribo
me atormentan los fantasmas de la escritura
su jodida ansia yonqui y etérea, insaciable, robándome la tierra de mi casa, mi casa, de tus mohosas flores de la absenta

mi vida, son los perros
las historias desgraciadas de las que ya no me habla ni esas botellas de vino que nunca acabo de reciclar y que custodian el canto de las lombrices que la nieve me atormenta

escribo en el alzar de la entropía
y no recuerdo lo que escribo, ni vuelvo a ello, una vez escrito no me sirve para nada... me gustaría tener una profunda amnesia de todas mis vidas... entonces mi escritura me daría otro sustento, espía y cómplice de la necesidad de huir otra vez, mintiendo mil desmemorias

fenecen y expían las auroras
tu tonada de whisky
mi cuerpo en una cama de hielo
navega agujeros del mundo

alicia muerta de sed
escarba en tu sepulto la mandíbula postiza del poema que destaza todos los suelos

y siempre a baile de tornillo y maza
cavo mi deriva
donde no me alcance la palabra, ni la vida ultrajada en tus rosas ni en las mías

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