HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

me puse triste de pronto
como morder el fruto y saberlo profundamente exiliado de mi vida
con su alcohol suicida malpagando a los camareros las heridas del almanaque
recordé, en ese agujero de gusano lo que ya no me pertenece
sobretodo fue al salir a comprar pan y tabaco... algo que vi en el paisaje adentrarse en mi alma, lejos de todas las vidas.. condenado al etanol, con el delirio del recuerdo de tu vino en mis labios, de la belleza amasacrada y torturada en tus escombros, de la terrible traición a la luna, de tus moratones y tus botellas en mi noche

saber que nunca podré volver
allá atrás sólo hay un perturbante perfume
yo también destrui la llave entre aquél esperma y guitarra en otro accidente del camino
también sacrifiqué otro destino para el poema
porque sólo sé hacer socavones dentro

la lejanía cada vez es más voraz
pasan los días en el magnetismo del adiós
tú cada vez hueles más a muerto
y en mi senda ya no tienen botas las sombras

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